¿Cuál es la diferencia entre ruido y sonido?



El 27 de abril se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, con el objetivo de promover el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y generar conciencia sobre las molestias y daños que generan los ruidos. Pero ¿qué es el ruido? ¿Qué efectos tiene la contaminación sonora para la salud auditiva? ¿Cómo prevenir y tratar a tiempo sus consecuencias?

Quienes viven en las grandes ciudades suelen naturalizar la contaminación sonora y ambiental, por lo que tienden a subestimar sus efectos sobre la salud. La principal causa de esta problemática en las grandes ciudades suele ser el tráfico, aunque también es significativa la incidencia de los ruidos procedentes de la actividad industrial y de la música de los locales, que cada vez es más alta para poder ser escuchada.

¿De qué hablamos cuándo hablamos de ruido?

Todos los sonidos son vibraciones, no existe diferencia física entre un ruido y un sonido agradable. La diferencia radica en cómo el oyente responde a estos sonidos. En otras palabras, el ruido es cualquier sonido que no se quiere escuchar. Nuestro cerebro es capaz de diferenciar entre ruido y no ruido, y puede enfocarse automáticamente en los sonidos que deseamos escuchar. Si está atento a la voz de cierta persona en una situación ruidosa, su cerebro se concentra en su voz y puede reducir los ruidos de fondo. Los especialistas llaman a este fenómeno “intención del oyente”.

Pero ¿qué sucede cuándo nos exponemos a ruidos demasiado fuertes?

Según el Dr. Mario Zernotti, Jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Sanatorio Allende de Córdoba y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, “Los ruidos fuertes pueden generar pérdida de audición. Ésta puede ocurrir de manera súbita, o también se puede dar progresivamente porque va dañando de forma irreversible las células ciliadas de la cóclea, es decir, las células nerviosas que están en el oído interno del ser humano. El primer síntoma que se puede experimentar de la pérdida auditiva progresiva es el pitido o el zumbido, técnicamente llamado acúfeno. Luego comienza una mala discriminación del lenguaje, que consiste en dejar de entender las consignas en lugares con poco ruido y luego en lugares silenciosos. Todo esto desembocará en la pérdida auditiva de diferentes grados donde uno ya no solo no entiende, sino que tampoco escucha el sonido.”, explica el profesional.

Prevenir y tratar la pérdida auditiva

Una encuesta realizada con motivo del Día Internacional de la Audición por MED-EL, pone de manifiesto la falta de conciencia que existe sobre el cuidado de la audición, al afirmar que 2 de cada 10 argentinos creen tener pérdida auditiva y no se tratan. Esto se debe a que el 26% de los encuestados nunca se realizó chequeos, mientras que el 27% sólo lo hizo hace 5 o 10 años.

 “Teniendo cuenta el grado o severidad de la pérdida auditiva, se recomendará al paciente la solución adecuada que puede ir desde un audífono hasta un sistema de conducción ósea o un implante coclear, para los casos más graves. Uno de los beneficios que tiene el implante coclear es su tecnología de procesamiento de sonido, la cual está diseñada para imitar el funcionamiento del cerebro, es decir, para reconocer qué sonidos se quiere escuchar y cuáles no”, señala el Prof. Dr. Mario Zernotti acerca de las soluciones que existen para tratar esta problemática.

En el mes de la concientización sobre el ruido, todos tenemos la oportunidad de comprometernos con nuestra salud y la de los demás. ¿Cómo? En principio, preguntándonos si nosotros mismos o alguien de nuestro entorno está manifestando dificultades para escuchar y, después, programando un turno con un profesional para concretar un chequeo preventivo online.

¿Qué es el sonido?

El sonido comienza con vibraciones: ondas en el aire que vibran de un lado a otro. Pero el sonido no es lo mismo que escuchar. Solo cuando estas vibraciones llegan al oído se convierten en señales electrónicas que el cerebro entiende como el sentido del oído. El viento, por ejemplo, no tiene un sonido inherente. Solo cuando el viento choca con un objeto físico y lo hace vibrar podemos escucharlo.

En este breve vídeo, podemos aprender un poco más sobre la audición.

Lee el testimonio de Pilar, que explica la diferencia entre oír y escuchar tras haber recibido un implante coclear.

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